miércoles, 13 de abril de 2016

EL ANTIGUO MITO DE LA ATLÁNTIDA Y 6 TEORÍAS SOBRE SU ACTUAL AUSENCIA.




La legendaria civilización de Atlantis aparece mencionada en unas pocas páginas de los famosos "diálogos" del filósofo griego Platón: según él, la Atlántida habría existido unos 9.000 años antes de su propio tiempo, y habría desaparecido misteriosamente en el mar a lo largo de un solo día. A través de los siglos, escritores, historiadores, científicos y exploradores han debatido acerca de su posible existencia real. Aquí, un repaso de los mitos más asentados sobre esta misteriosa civilización.

Las 6 teorías ¿realmente existió?


Atlantis fue un continente que de repente se hundió en el océano Atlántico.




En su libro de 1882 "La Atlántida, el mundo antediluviano", el escritor Ignatius Donnelly propone que los logros del mundo antiguo (como la metalurgia, el lenguaje y la agricultura) deben haber sido dictados por una civilización avanzada previa, ya que los antiguos no eran suficientemente sofisticados para desarrollar estos avances. Luego describe un continente inundado allí donde Platón la había ubicado: en el Océano Atlántico, a las afueras de las "Columnas de Hércules", las dos rocas que marcan la entrada del Estrecho de Gibraltar.

Atlantis fue tragado por el Triángulo de las Bermudas.




En la década de 1970 el escritor especializado en fenómenos paranormales Charles Berlitz afirmó que la Atlántida era un continente real ubicado cerca de las Bahamas, que fue víctima del célebre "Triángulo de las Bermudas", misteriosa región del Atlántico en la que un gran número de buques ha desaparecido sin dejar rastro.


Atlántida era la Antártida.



Otra teoría indica que la Atlántida era en realidad una versión mucho más templada de lo que hoy es la Antártida. Charles Hapgood, autor prologado por Albert Einstein, explica que hace unos 12.000 años la corteza terrestre se movió, desplazando el continente misterioso, que se convirtió en la Antártida. Aquel continente, más templado, fue el hogar de una civilización avanzada, pero el repentino cambio a su actual ubicación lo dejó enterrado bajo capas de hielo.



La historia de la Atlántida era una narración mítica de la inundación del Mar Negro.



Esta teoría supone que la Atlántida era ficticia, y que la historia de su desaparición fue inspirada por un evento histórico real: la ruptura del Bósforo por el mar Mediterráneo y la posterior inundación del Mar Negro, en torno a 5600 a.C. Cuando los habitantes de la región se dispersaron, sus versiones de este episodio viajaron por el mundo y mutaron hasta convertirse en el mito de la Atlántida.




Atlantis es la historia de la civilización minoica.



Una de las teorías más recientes de la Atlántida se refiere a la civilización que floreció en las islas griegas de Creta y Thera (hoy Santorini) hace más de 4.000 años. Los minoicos construyeron espléndidos palacios, caminos pavimentados y fueron los primeros europeos en utilizar un lenguaje escrito. En el apogeo de su poder, sin embargo, desaparecieron de repente de la historia: un misterio perdurable que ha alimentado la creencia en un vínculo entre esta gran 
civilización condenada y la Atlántida de Platón.


Atlantis fue un invento de Platón.





La mayoría de los historiadores y científicos concluyen que la historia del reino perdido de la Atlántida de Platón era ficticia. De acuerdo con este argumento, el filósofo griego inventó la Atlántida para dar cuenta de una civilización ideal, y su desaparición funcionaría como una advertencia de los dioses que castigan la arrogancia humana.



En canalizaciones sobre Atlantis y su ubicación la situaban dentro de la actual Macaronesia, o sea Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde. Además su desaparición o hundimiento explica científicamente la formación de estos archipiélagos volcánicos y surgidos por el agitamiento del magma submarino tras el CATACLISMO. En esta Isla-Continente convivió el BIEN Y EL MAL durante mucho tiempo. Los Seres de Luz Como la Maestra Lady Nada junto con otros INVOCARON AL CUERPO QUE SIGLOS MÁS TARDE TRAERÍA A ESTE MUNDO A JESUS EL CRISTO ACTUALMENTE SANANDA, NOS REFERIMOS AL CUERPO DE LA ACTUAL MAESTRA MARÍA la Madre de dicho Maestro.

Fue la cuna de toda LA CIVILIZACIÓN MEDITERRANEA Y de la Raza blanca que cruzaban en sus vehículos aéreos los dos lados del océano impartiendo sus conocimientos y parte de su tecnología a Egipto, América y Asia como si fueran los actuales VOLUNTARIOS DE PAZ INTERNACIONAL CONTRA EL SUBDESARROLLO. Por otra parte el lado OSCURO CRECIÓ EN SOBERBIA Y REBELDÍA HACIA DIOS, realizando experimentos prohibidos como el HIBRIDAJE de seres humanos con animales, desparramando a estos seres por todo el mundo y se confundieron con antiguos DIOSES DE LAS DISTINTAS MITOLOGÍAS. También trajeron seres desde otros mundos para que se adaptasen a GAIA y pactaban con otras civilizaciones también OSCURAS mandando esclavos para ser explotados de maneras impensables a cambio de otras cosas.



Esto enfureció a DIOS ya que entorpecía todo SU PLAN PARA ESTE MUNDO. Por lo tanto advirtió a una minoría para salvar ciertas cosas y artilugios que debían perdurar para el resto de la humanidad y su supervivencia así como semillas y animales tras el devastador CASTIGO que redujo la Isla a la NADA Y LA DESTERRÓ A LA MITOLOGÍA Y LEYENDA. NO CREYENDO SUFICIENTE LA DESTRUCCIÓN DEL PRINCIPIO DE LA CIVILIZACIÓN HUMANA...DECRETÓ LA CUARENTENA DEL PLANETA (VIGENTE ACTUALMENTE) PARA QUE NO SALIESE NINGÚN SER HUMANO DE GAIA HASTA QUE HALLA APRENDIDO A SER LO QUE ES...UNA SEMILLA DIVINA DISPUESTA A GERMINAR DONDE EL VIENTO NOS LLEVE. Es muy importante que entiendan esto ya que les estoy diciendo que NINGÚN SER HUMANO ha salido físicamente de este planeta jamás. Pero si nuestra tecnología. Las compañías Aeroespaciales LO SABEN PERFECTAMENTE y por eso todo PLAN ESPACIAL se centra en la ISS y las sondas y telescopios que ponemos en órbita. Nunca ha existido UN ALUNIZAJE y tampoco habrá una llegada a Marte. Hasta que la Humanidad COMPRENDA y se levante la CUARENTENA.

Vamos a centrarnos a continuación en lo que realmente sabemos al respecto e incluso su influencia en el cine o en la literatura.


Atlántida (en griego antiguo Ἀτλαντίς νῆσος, Atlantís nēsos, ‘isla de Atlas’) es el nombre de una isla mítica1 mencionada y descrita en los diálogos Timeo y Critias, textos del filósofo griego Platón.

Los escritos de Platón sitúan la isla más allá de las Columnas de Hércules»; la describen como «más grande que Libia y Asia juntas», y la señalan como una potencia marítima que 9000 años antes de la época del legislador ateniense Solón habría conquistado gran parte de Europa y el norte de África, siendo sólo detenida por una hipotética Atenas prehelénica, después de lo cual habría desaparecido en el mar posiblemente a causa de un violento terremoto y de un gran diluvio, «en un solo día y una noche terrible».


La descripción de los textos de Platón y el hecho de que en ellos parece narrarse una historia verdadera, ha llevado a que, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, durante el Romanticismo, se hayan propuesto numerosas conjeturas sobre la existencia y real ubicación de la isla. No obstante, hoy se sabe que el relato presenta anacronismos y datos imposibles, lo que descartaría su verosimilitud literal. Con todo, se admite la posibilidad de que el mito haya sido inspirado en un fondo de realidad histórica vinculado a algún desastre natural.

Relato de Platón

Artículos principales: Timeo (diálogo) y Critias (diálogo).

Timeo y Critias




Las fuentes del relato de la Atlántida son el Timeo y el Critias, textos en diálogos del filósofo griego Platón. En ellos, Critias, discípulo de Sócrates, cuenta una historia que de niño escuchó de su abuelo y que éste, a su vez, supo de Solón, el venerado legislador ateniense, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo. La historia, que Critias afirma verdadera, se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón, para narrar cómo los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, situada más allá de las Columnas de Hércules y que, al poco tiempo de la victoria ateniense, desapareció en el mar a causa de un violento terremoto y de un gran diluvio.



En el Timeo, Critias habla de la Atlántida en el contexto de un debate acerca de la sociedad ideal. Cuenta cómo llegó a enterarse de la historia y cómo fue que Solón la escuchó de los sacerdotes egipcios. Refiere la ubicación de la isla y la extensión de sus dominios en el mar Mediterráneo, la heroica victoria de los atenienses y, finalmente, cómo fue que el país de los atlantes se perdió en el mar. En el Critias, el relato se centra en la historia, geografía, organización y gobierno de la Atlántida, para luego comenzar a narrar cómo fue que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, momento en el que el relato se interrumpe abruptamente, quedando la historia inconclusa.


Descripción de la isla



Los textos de Platón señalan la geografía de la Atlántida como escarpada, a excepción de una gran llanura de forma oblonga de 3000 por 2000 estadios, rodeada de montañas hasta el mar. A mitad de la longitud de la llanura, el relato ubica una montaña baja de todas partes, distante 50 estadios del mar, destacando que fue el hogar de uno de los primeros habitantes de la isla, Evenor, nacido del suelo.



Según el Critias, Evenor tuvo una hija llamada Clito. Cuenta este escrito que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida. He aquí la razón de su gran influencia en esta isla. Este dios se enamoró de Clito y para protegerla, o mantenerla cautiva, creó tres anillos de agua en torno de la montaña que habitaba su amada. La pareja tuvo diez hijos, para los cuales el dios dividió la isla en respectivos diez reinos. Al hijo mayor, Atlas o Atlante, le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico. Su hermano gemelo se llamaba Gadiro (Eumelo en griego) y gobernaba el extremo de la isla que se extendía desde las Columnas de Hércules hasta la región que por derivación de su nombre se denominaba Gadírica.



Favorecida por Poseidón, la isla de Atlántida era abundante en recursos. Había toda clase de minerales, destacando el oricalco (cobre de montaña) más valioso que el oro para los atlantes y con usos religiosos (se especula que el relato hace referencia a una aleación natural del cobre). También había grandes bosques que proporcionaban ilimitada madera; numerosos animales, domésticos y salvajes, especialmente elefantes; copiosos y variados alimentos provenientes de la tierra.



Tal prosperidad dio a los atlantes el impulso para construir grandes obras. Edificaron sobre la montaña rodeada de círculos de agua una espléndida acrópolis plena de notables edificios, entre los que destacaban el Palacio Real y el templo de Poseidón. Construyeron un gran canal, de 50 estadios de longitud, para comunicar la costa con el anillo de agua exterior que rodeaba la metrópolis; y otro menor y cubierto, para conectar el anillo exterior con la ciudadela. Cada viaje hacia la ciudad era vigilado desde puertas y torres, y cada anillo estaba rodeado por un muro. Los muros estaban hechos de roca roja, blanca y negra sacada de los fosos, y recubiertos de latón, estaño y oricalco. Finalmente, cavaron, alrededor de la llanura oblonga, una gigantesca fosa a partir de la cual crearon una red de canales rectos que irrigaban todo el territorio de la planicie.

Caída del imperio atlante

La caída de la Atlántida, por Monsù Desiderio (s. XVII)


Los reinos de la Atlántida formaban una confederación gobernada a través de leyes, las cuales se encontraban escritas en una columna de oricalco, en el Templo de Poseidón. Las principales leyes eran aquellas que disponían que los distintos reyes debían ayudarse mutuamente, no atacarse unos a otros y tomar las decisiones concernientes a la guerra, y otras actividades comunes, por consenso y bajo la dirección de la estirpe del Atlas. Alternadamente, cada cinco y seis años, los reyes se reunían para tomar acuerdos y para juzgar y sancionar a quienes de entre ellos había incumplido las normas que los vinculaban.

La Justicia y la virtud eran propios del gobierno de la Atlántida, pero cuando la naturaleza divina de los reyes descendientes de Poseidón se vio disminuida, la soberbia y las ansias de dominación se volvieron características de los atlantes. Según el Timeo, comenzaron una política de expansión que los llevó a controlar los pueblos de Libia hasta Egipto y de Europa, hasta Tirrenia. Cuando trataron de someter a Grecia y Egipto, fueron derrotados por los atenienses.



El Critias señala que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, pero el relato se interrumpe en el momento en que Zeus y los demás dioses se reúnen para determinar la sanción. Sin embargo, habitualmente se suele asumir que el castigo fue un gran terremoto y una subsiguiente inundación que hizo desaparecer la isla en el mar, "en un día y una noche terribles", según señala el diálogo en Timeo.


Recepción del relato de Platón hasta nuestros días

En la Antigüedad


Se conservan algunos párrafos de escritores antiguos que aluden a los escritos de Platón sobre la Atlántida. Estrabón, en el siglo I a. C., parece compartir la opinión de Posidonio (c. 135-51 a. C.) acerca de que el relato de Platón no era una ficción. Un siglo más tarde, Plinio el Viejo nos señala en su Historia Natural que, de dar crédito a Platón, deberíamos asumir que el océano Atlántico se llevó en el pasado extensas tierras. Por su parte, Plutarco, en el siglo II, nos informa de los nombres de los sacerdotes egipcios que habrían relatado a Solón la historia de la Atlántida: Sonkhis de Sais y Psenophis de Heliópolis. Finalmente, en el siglo V, comentando el Timeo, Proclo refiere que Crantor (aprox. 340-290 a. C.), filósofo de la Academia platónica, viajó a Egipto y pudo ver las estelas en que se hallaba escrito el relato que escuchó Solón. Otros autores antiguos y bizantinos como Teopompo, Plinio, Diodoro Sículo, Claudio Eliano y Eustacio, entre otros, también hablan sobre la Atlántida, o los atlantes, o sobre una ignota civilización atlántica.


En el Renacimiento



Si bien conocida, durante la Edad Media la historia de la Atlántida no llamó mayormente la atención. En el Renacimiento, la leyenda fue recuperada por los humanistas, quienes la asumirán unas veces como vestigio de una sabiduría geográfica olvidada y otras, como símbolo de un porvenir utópico. El escritor mexicano Alfonso Reyes Ochoa afirma que la Atlántida, así resucitada por los humanistas, trabajó por el descubrimiento de América. Francisco López de Gómara en su Historia General de las Indias, de 1552, afirma que Colón pudo haber estado influido por la leyenda atlántida y ve en voz náhuatl atl (agua) un indicio de vínculo entre aztecas y atlantes. Durante los siglos XVI y XVII, varias islas (Azores, Canarias, Antillas, etc.) figuraron en los mapas como restos del continente perdido. En 1626, el filósofo inglés Francis Bacon pública La Nueva Atlántida (The New Atlantis), utopía en pro de un mundo basado en los principios de la razón y el progreso científico y técnico. En España, en 1673, el cronista José Pellicer de Ossau identifica la Atlántida con la península Ibérica, asociando a los atlantes con los misteriosos tartesios.


Mapa del imperio atlante. De Atlantis: The Antediluvian World, de Ignatius Donnelly, 1882.




Obra de Ignatius Donnelly


No será hasta la segunda mitad del siglo XIX, que la historia de la Atlántida adquiera la fascinación que provoca hasta hoy en día. En 1869, Julio Verne escribe Veinte mil leguas de viaje submarino, novela que en su capítulo IX describe un encuentro de los protagonistas con los restos de una sumergida Atlántida. Tiempo después, en 1883, Ignatius Donnelly, congresista norteamericano, pública Atlántida: El Mundo Antediluviano (Atlantis: The Antediluvian World). En dicha obra, Donnelly, a partir de las semejanzas que aprecia entre las culturas egipcia y mesoamericana, hace converger, de modo muchas veces caprichoso, una serie de antecedentes y observaciones que lo llevan a concluir que hubo una región, desaparecida, que fue el origen de toda civilización humana (véase difusionismo) y cuyo eco habría perdurado en la leyenda de la Atlántida. El libro de Donnelly tuvo gran acogida de público (fue reeditado hasta 1976), en una época en que el avance de la ciencia permitía a su hipótesis aparecer seductoramente verosímil. Tanto fue así, que el gobierno británico organizó una expedición a las islas Azores, lugar donde el escritor situaba la Atlántida.35


La Atlántida después de Donnelly, hipótesis sobre la Atlántida en la actualidad

Artículo principal: Hipótesis sobre la Atlántida



Las conjeturas que postulaban la existencia de la Atlántida como el «continente perdido» fueron invalidadas por la comprobación del fenómeno de la deriva continental durante los años 1950. Por ello, algunas de las hipótesis modernas proponen que algunos de los elementos de la historia de Platón se derivan de mitos anteriores o se refieren a lugares ya conocidos.


Atlántida esotérica



El éxito de Donnelly motivó a los autores más diversos a plantear sus propias teorías. En 1888, la ocultista Madame Blavatsky publicó La Doctrina Secreta. Allí aludía al El Libro de Dzyan un supuesto documento tibetano cuyo origen remoto estaría en la Atlántida. Según Blavatsky, los atlantes habrían sido una raza de humanos anterior a la nuestra, cuya civilización habría alcanzado un notable desarrollo científico y espiritual.


En 1938, el jerarca nazi Heinrich Himmler organizó, en el contexto del misticismo nacionalsocialista, una serie de expediciones a distintos lugares del mundo en busca de los antepasados atlantes de la raza aria.


En 1940, el médium norteamericano Edgar Cayce hace descripciones de la atlántica en sus lecturas, toma como base el relato existe de Platón con nuevo detalles como que la civilización atlante se regía bajo un gobierno teocrático llamado Ley del Uno, la civilización tenía una tecnología avanzada basado en cristales de cuarzo, que a su vez dependía de un Gran Cristal; sin embargo los líderes atlantes abusaron del poder de este Gran Cristal que llevó a la extinción bajo las aguas, los sobrevivientes llegaron a Egipto donde guardaron su conocimiento dentro de la Esfinge. Cayce predice que en 1968 la Atlántida volverá a la superficie frente a las costas de Florida. Un año después de esa fecha, en 1969, se descubre una formación rocosa sumergida en las aguas de la isla de Bimini, Bahamas, a unos 80 km al este de Miami. Esta estructura, llamada Carretera de Bimini o Muro de Bimini, fue considerada como un resto de la isla desaparecida, alegándose que cumplía la predicción de Cayce. Sin embargo, los expertos geólogos sostienen que se trata de una formación natural conocida como roca de playa.


Atlántida minoica

Escena de Akrotiri, capital de Thera.


Al margen de lo esotérico, el impulso generado por la obra de Donnelly motivó numerosos historiadores y arqueólogos, tanto profesionales como aficionados, quienes durante el siglo XX desarrollaron diversas conjeturas sobre la ubicación de la Atlántida, asociando a los atlantes con diferentes culturas de la Antigüedad. Es así como en 1913, el británico K. T. Frost sugiere que el imperio minoico (o cretense), conocido de los egipcios, poderoso y posiblemente opresor de la Grecia primitiva, habría sido el antecedente fáctico de la leyenda atlántida.


En 1938, el arqueólogo griego Spyridon Marinatos plantea que el fin de la civilización cretense, a causa de la erupción del volcán de Santorini, antiguamente llamada Thera, cuya capital era Akrotiri, podría ser el fondo histórico de la leyenda. La idea de Marinatos fue desarrollada por el sismólogo Angelos Galanopoulos, quien en 1960 publicó un artículo donde relaciona la tesis cretense con los textos de Platón. Si bien el propio Marinatos siempre sostuvo que se trataba de una simple especulación, la hipótesis de la Atlántida cretense ha tenido amplia aceptación y captado muchos seguidores, entre los que se cuenta el fallecido oceanógrafo francés Jacques Cousteau.



Entre el 1628 y el 1627 a. C., la erupción del volcán terminó con una gigantesca explosión de caldera, del mismo tipo que la mucho más estudiada de Krakatoa (Indonesia) de 1883. Como efecto de la explosión la isla perdió buena parte de su superficie, y se puso en marcha un maremoto que asoló el Mediterráneo Oriental, provocando, entre otros efectos, una grave crisis de la civilización minoica de Creta. Parece que la población encontró tiempo suficiente para evacuar la isla, llevándose muchos de sus bienes muebles. Marinatos popularizó la idea de que la explosión prehistórica de Tera-Santorini está en el origen del mito de la Atlántida y del Mito del Éxodo.


La explosión fue muy intensa y la emisión de polvo oscureció la atmósfera lo suficiente como para que el hecho fuera observado en China. El enfriamiento del tiempo ha quedado registrado en anillos de los árboles incluso en Canadá. En Egipto, jeroglíficos datados de ese periodo muestran que la nube lo asoló. Este fenómeno duró nueve días en Egipto, medio día en China y se estima que una hora en la Antártida.


Atlántida en el sur de España (Andalucía)


Por su parte, en 1922, el arqueólogo alemán Adolf Schulten retomó y popularizó la idea de que Tartessos fue la Atlántida. Hipótesis que había tomado de los historiadores españoles Francisco Fernández y González (finales del s. XIX) y su hijo, Juan Fernández Amador de los Ríos (1919) y que desde entonces ha contado con varios seguidores hasta el día de hoy.



En 2005 Marc-Andre Gutscher, geólogo marino del Instituto Universitario Europeo del Mar, en Plouzané, Francia, publicó un trabajo en la revista científica Geology en el que afirmaba que la Atlántida -ubicada en las inmediaciones del estrecho de Gibraltar- pudo haber sido destruida por un fortísimo terremoto y tsunami posterior de una magnitud de 9 puntos de la escala sismológica de Richter



En el año 2005, un equipo multidisciplinar de investigadores del CSIC (Juan José Villarias Robles, Sebastián Celestino Pérez y Ángel León) y de la Universidad de Huelva (Antonio Rodríguez Ramírez), en el marco del denominado Proyecto "Constratación de la hipótesis de Wickboldt-Kühne", comprueban sobre el terreno si las formas geométricas que se advierten en las imágenes de 1996 del Espacio Natural de Doñana obtenidas desde el satélite indio IRS y señaladas por los investigadores alemanes Werner Wickboldt (Braunschweiger Zeitung, 10 de enero y 19 de febrero de 2003) y Rainer W. Kühne (Antiquity, Vol. 78, Nº 300, junio de 2004), y las que el escritor hispanocubano Georgeos Díaz-Montexano44 aportó -públicamente- a Rainer Kühne en el 2003 en el fórum Atlantis Rising, corresponden a un yacimiento arqueológico de importancia tal como la Atlántida o Tartessos. Los resultados de las pruebas realizadas (georradar, tomografía, sondeos, catas sedimentológicas) entre 2005 y 2010 no permitieron descartar que tales formas geométricas obedecieran a los restos arqueológicos referidos por Wickboldt y Kühne, ni siquiera se pudo constatar la verdadera naturaleza de tales extrañas formaciones, aunque se insistió en que era muy poco probable que fueran naturales o geomorfológicas, tal como se refleja en los informes presentados ante el CSIC y la Junta de Andalucía y que se pueden consultar en la web del CSIC.
Basado en las investigaciones del CSIC y de la Universidad de Huelva, la National Geographic Society emitió en marzo de 2011 un documental sobre la Atlántida, "Finding Atlantis", bajo la conducción del profesor de la Universidad de Hartford (Connecticut), Richard Freund, quien, basándose en anteriores hipótesis de autores españoles y alemanes, defiende la posible localización de la capital de la Atlántida en el Parque de Doñana, la cual habría sido enterrada por un poderoso tsunami.



En 2015 el escritor español José Rafael Gómez propone en su obra que una civilización pre neolítica, como sería la Atlántida según la cronología dada por Platón, debería estar ubicada necesariamente en un lugar próximo a una fuente renovable de alimentos que permitiera la existencia de excedentes de suministros y la sedentarización antes del descubrimiento de la agricultura. En su hipótesis, este lugar no podría ser otro que el estrecho de Gibraltar de hace 11.600 años, donde el paso estacional del atún habría ofrecido una fuente prácticamente inagotable de proteínas.



En agosto de 2015, el investigador sanluqueño Manuel Cuevas, aportó a la Junta de Andalucía nuevos indicios de lo que parece ser una gran ciudad antigua de unos 8 kilómetros cuadrados en la zona denominada como "La Algaida" (obtuvo fotografías que demuestran la existencia de cuatro grandes estructuras llegando a medir uno de los edificios 360 por 180 metros y mostrándose en las fotografías una clara conformación en círculos concéntricos de la zona, conservada incluso después de tantos años). Las fotografías fueron tomadas desde 700m de altitud y posteriormente aumentadas, tratadas e interpretadas.


Atlántida en América

Este aviso fue puesto el 21 de noviembre de 2012.


En 1999, el investigador Jim Allen aseguró encontrar pruebas de la perdida isla en el altiplano de Bolivia, en Pampa Aullagas del Departamento de Oruro... (“Atlantis: the Andes Solution” Windrush Press, England 1998). La teoría se apoya en varias fuentes y resultados de investigaciones respecto a la formación mineralógica de las montañas que rodean al Altiplano, y la correspondencia entre la planicie rectangular del Altiplano al lado del lago Poopó y la descripción de la planicie rectangular dada por Platón. Además Allen mantiene que el cerro volcánico en Pampa Aullagas rodeado con anillos concéntricos corresponde a la isla capital de la Atlántida con sus anillos concéntricos y dice que la leyenda griega tuvo su origen en una supuesta leyenda boliviana, “La Leyenda del Desaguadero”, que habla de una ciudad castigada por los dioses y sumergida bajo un lago; un tema común a varias mitologías y que puede deberse a la influencia del mito bíblico del diluvio aportado por los misioneros. El investigador participó en varios documentales y entrevistas incluso en 1998 en un documental de la BBC y en 2001, participó en un documental para Discovery Channel dirigido por “Of Like Mind Productions” y titulado "La Atlántida en los Andes" que incluye imágenes de Tihuanaco y también los resultados de la expedición Akakor realizada en el lago Titicaca en 1999. Algunos investigadores, como Arthur Posnansky, cuyas conclusiones no concuerdan con los datos arqueológicos que establecen la fundación de esta ciudad como tal en el siglo I de nuestra era, proponen una antigüedad de alrededor de doce mil años para las ruinas de Tihuanacu, lo cual coincidiría con la fecha probable de la Atlántida platónica aunque Allen mencionó en sus libros la posibilidad de 1260 a.C. como más probable. El documental argumenta, además, que Tihuanaco y el pueblo aimara fueron uno de los diez reinos de la isla, si bien esta etnia es posterior a la caída de Tiahuanaco en el siglo XIII de nuestra era. Esta hipótesis ha sido rechazada por la comunidad científica dado que las dataciones propuestas para Tiahuanaco, como también las extrapolaciones de Allen a partir de los textos antiguos, carecen de bases sólidas y contradicen todos los demás estudios realizados al respecto.

Falsa ubicación de la Atlántida en Google Ocean

Representación moderna de Atlántica de acuerdo a Athanasius Kircher en el Mapa de Atlantis, 1669.
En febrero de 2009, el periódico The Telegraph, del Reino Unido, publicó un artículo insinuando que usando Google Ocean (una extensión de Google Earth) se podía ver un misterioso rectángulo bajo el mar cerca de las Islas Canarias, en las coordenadas 35°15′15″N 24°15′30.53″O. Inmediatamente, expertos y fanáticos de la Atlántida comenzaron a especular, asegurando que la imagen correspondía a la ciudad hundida. Google afirmó que la imagen corresponde a un típico error de procesamiento de imagen en el momento en que se recolectaron los datos de batimetría de varios sonares de botes en la zona.


Otras hipótesis sobre la Atlántida la sitúan en la isla de Malta, el mar de Azov, el Próximo Oriente, el norte de África, Irlanda, Indonesia y en la Antártida.

Congresos de las hipótesis sobre la Atlántida

En julio de 2005 se celebró en la isla griega de Milos el primer congreso de las hipótesis sobre la Atlántida, donde los participantes expusieron sus tesis sobre la base histórico-geográfica del relato de la Atlántida reflejado en los diálogos de Platón. Como resultado del congreso, se elaboró una lista de 24 criterios para la localización de la Atlántida. Se convocó un segundo encuentro en Atenas en noviembre de 2008.51 También se convocó un tercer congreso en Santorini en el año 2010.


El objetivo del congreso no es "establecer si la Atlántida existió o no, ni de localizarla de una vez por todas, lo que sería presuntuoso para una historia vieja de más de 2.500 años", sino más bien "pasar revista a las hipótesis y censar los eventuales índices confiables", explicó a la AFP Pavilidis, al inaugurarse el evento el lunes.


Críticas a las hipótesis sobre la Atlántida


Ante la cantidad de sitios propuestos como el emplazamiento de la isla, el periodista escéptico Michael Shermer, fundador de la Skeptics Society sostiene que las hipótesis de la ubicación de la isla Atlántida tienen defectos de fondo y forma. Por ello, Shermer rechaza en general las distintas conjeturas, y en particular el supuesto descubrimiento de la ubicación de la Atlántida en el sur de España por el investigador alemán Rainer Kühne; y señala que el mito de la Atlántida propuesto por Platón recoge su percepción acerca del costo de la guerra en lo económico y social, derivado de su observación del conflicto armado entre los siracusanos y los cartagineses. Este relato presentaría un mensaje moral alrededor de una sociedad que al hacerse rica se torna belicosa y corrupta, y por ello es destruida por un castigo divino.


Dicha postura, en general, coincide con los estudiosos del pensamiento platónico, quienes proponen que Platón simplemente elabora un relato mítico con base en hechos y localizaciones reales de la época tomando elementos de las descripciones etnográficas de Heródoto. Al respecto, no debe olvidarse que el propio Platón recomienda, en su estudio de la polis ideal, el uso de una noble falsedad para poder discutir y consolidar el sistema político ideal.


La Atlántida en el arte y la cultura popular


En la literatura


Nemo y Aronnax ante las ruinas de la Atlántida (Veinte mil leguas de viaje submarino).

Veinte mil leguas de viaje submarino (Vingt mille lieues sous les mers, 1869), de Julio Verne: En los capítulos IX, X y XI de la segunda parte, el Nautilus visita las ruinas de la Atlántida.

La Atlántida (L'Atlàntida, 1877), de Jacinto Verdaguer: Poema clásico catalán que narra cómo Colón escucha de un ermitaño la historia de la Atlántida, después de lo cual sueña con viajar a nuevas tierras.

La Atlántida (L'Atlantide, 1919), de Pierre Benoit: En una inexplorada región del Sahara, dos oficiales franceses descubren una fabulosa ciudad gobernada por una reina atlante.

En los relatos de Robert E. Howard, la Atlántida es un archipiélago de islas habitadas por tribus bárbaras muy aguerridas en guerra con los pictos y otros vecinos. El rey Kull de Atlantis es un bárbaro atlante que llega a convertirse en rey de Valusia, uno de los reinos de Thuria.

Atalantë («La Sepultada» en quenya, equivalente a Akallabêth en adunaico) es, en los relatos de J. R. R. Tolkien, el nombre que se da a la isla de Númenor, que Tolkien intencionadamente sitúa como símil de la Atlántida.

La rebelión de Atlas (Atlas Shrugged, 1957) de Ayn Rand: Describe un lugar llamado la Atlántida («Atlantis»), donde residen John Galt (el héroe de la novela) y sus amigos. Las referencias a Atlantis como símbolo de la sociedad propugnada por la filosofía objetivista serán continuas en el resto de la carrera de Ayn Rand.

Taliesin (1987), de Stephen R. Lawhead, primer volumen del Ciclo de Pendragon: El rey Avallach y su hija Charis, sobrevivientes de la Atlántida, llegan a las costas bretonas.

Corazones en la Atlántida (Hearts in Atlantis, 1999), de Stephen King: La Atlántida aparece como metáfora de la cultura popular de los años 60.

El resurgir de la Atlántida (Raising Atlantis, 2005), de Thomas Greanias: Un grupo de científicos, que investiga una inusual actividad sísmica en el polo sur, descubre la Atlántida.

La llave, novela de Marianne Curley (2005). En uno de los capítulos, los Guardianes del Tiempo viajan a la Atlántida durante "su último día". Según la autora, la ciudad desapareció durante el año 9596 a. C. Durante su visita, los protagonistas ven una ciudad bastante avanzada, que incluso ha conseguido crear una "bola" que es capaz de ver el futuro. Finalmente, la ciudad desaparece, pero aun así hay bastantes supervivientes.

Atlantis (2006), de David Gibbins: Un arqueólogo marino descubre indicios de la Atlántida en el mar Mediterráneo.

El Laberinto de La Atlántida (2009), de Álvaro Bermejo: Durante la II Guerra Mundial, un agente de espionaje aliado descubre en Creta una operación dirigida por el Alto Mando alemán en busca del legendario Rayo de Poseidón, al que atribuían un poder destructor comparable al de la bomba atómica que, por esas mismas fechas, se estaba preparando en el Proyecto Manhattan. Basada en hecho reales.Cuenta con una edicióin italiana: Il Labirinto di Atlantide. Edit.Falcone. 2013

El librero de la Atlántida (2006), de Manuel Pimentel: Un tímido librero, que escucha de un marinero historias sobre continentes perdidos, se enfrenta a la contingencia de un nuevo cambio climático similar al que destruyó la Atlántida.

Acheron (2008), novela de Sherrilyn Kenyon sobre fenómenos paranormales: Un dios nacido en Atlántida se ve forzado a una vida de sufrimiento como humano.

Atlántida (2010), de Javier Negrete: Tras una serie de erupciones de los llamados 'supervolcanes', los protagonistas sitúan el continente perdido en el archipiélago de Santorini, al norte de la isla de Creta.

La Atlántida de Gil Gámez (2014), de J. Rafael Gómez: Un mecanismo recuperado en el Incidente ovni de Roswell permite a un joven arqueólogo viajar en el tiempo a las inmediaciones del estrecho de Gibraltar de hace 12.000 años para descubrir una civilización preneolítica basada en la pesca del atún.


En el cine


Cartel italiano, de Manuel Orazi, para la película de 1921.

Fotograma de Totò sceicco (1950): Tamara Lees, en el papel de Antinea, y el cómico napolitano Totò

Se han hecho varias películas a partir de la novela de Pierre Benoit, y otras de distinto contenido. En la siguiente lista, cuando no se indica otra cosa, las películas se inspiran en parte en esa novela francesa.


La Atlántida (L'Atlantide, 1921), de Jacques Feyder, con la actriz y bailarina Stacia Napierkowska.


La Atlántida (Die Herrin von Atlantis, 1932), de Georg Wilhelm Pabst, con guion de Ladislao Vajda y otros, y con la actriz Brigitte Helm.


La Atlántida (Siren of Atlantis, 1949), de Gregg G. Tallas, Arthur Dewitt Ripley y John Brahm, con Maria Montez y Dennis O'Keefe.


Totò sceicco (1950), de Mario Mattoli, con Totò; la película es una parodia de otras dos: El hijo del caíd (The Son of the Sheik, 1926), con Rodolfo Valentino, y La Atlántida (Siren of Atlantis, 1949).


La legión del desierto (Desert Legion, 1953), de Joseph Pevney, con guion de Irving Wallace y Lewis Meltzer, y con el actor Alan Ladd.


Viaje al centro de la Tierra (Journey to the Center of the Earth, 1959), de Henry Levin: en un pasaje de la película, los expedicionarios encuentran las ruinas de la Atlántida.


El continente perdido (Atlantis, the Lost Continent, 1961), de George Pal: Demetrio, joven pescador de la antigua Grecia, se pierde en el mar y llega hasta las costas de la isla de Atlántida.


La conquista de la Atlántida (Ercole alla conquista di Atlantide, 1961), de Vittorio Cottafavi, con Reg Park y Fay Spain.


Antinea - L'Amante della Citta Sepolta (1961), de Edgar G. Ulmer y Giuseppe Masini, con Haya Harareet, Rad Fulton y Jean-Louis Trintignant.


La ciudad de oro del Capitán Nemo (Captain Nemo and the Underwater City, 1969), de James Hill, con inspiración en el personaje del Capitán Nemo, de novelas de Julio Verne.63


Los Conquistadores de Atlantis (Warlords of Atlantis, 1978), de Kevin Connor: Los atlantes actuales tratan de conquistar el mundo.64


Los depredadores del abismo (Predatori di Atlantide, 1983), de Ruggero Deodato: En la costa de Miami emerge la isla de la Atlántida.65


L'Atlantide (1991), de Bob Swaim, con Victoria Mahoney y Tchéky Karyo.


Atlantis: El imperio perdido (Atlantis: The Lost Empire, 2001), de Gary Trousdale y Kirk Wise: Película de animación en la que un joven científico, ayudado por un equipo de exploradores, busca la Atlántida.66


Viaje 2: La Isla Misteriosa (Journey 2: The Mysterious Island, 2012)


Dwayne Johnson como Hank, y Josh Hutcherson como Sean Anderson, se adentran en una nueva aventura, al arriesgarse a entrar en un huracán dentro de un Helicóptero, apareciendo en las playas de una Isla que no se encuentra en ningún mapa, para hallarse finalmente en la Atlántida, donde se puede apreciar visualmente muchas de las descripciones realizadas al principio de este artículo. Finalmente la Isla vuelve a hundirse debido al proceso de licuefacción. 



En la historieta gráfica



Aquaman, personaje de DC Comics, hijo de una reina atlante y del farero Tom Curry es el rey de Atlantis, reino sumergido de una raza de hombres capaces de respirar bajo el agua.

Namor, personaje de Marvel, es también rey de otra versión de Atlantis.


Lori Lemaris, quien fuera novia de Superman, es asimismo una habitante de la Atlántida.

En Arion, Lord of Atlantis, se retrata la Atlántida como una avanzada civilización basada en la magia en vez de en la ciencia.

En El mal trago de Obélix, de la serie de cómics de Astérix y Obélix, se hace una visita a lo que queda de la Atlántida, en las Islas Canarias.

En Orion, el Atlante, cómic de la editorial mexicana Promotora K y publicada en Sudamérica por la editorial colombiana Cinco, el protagonista es un príncipe atlante.

El enigma de la Atlántida es un tebeo de los personajes Blake y Mortimer, con guion y dibujo de Edgar P. Jacobs.

Patoruzú, protagonista de la clásica historieta argentina del mismo nombre, es descendiente de Patoruzek, quien llegó a América desde el Antiguo Egipto cruzando por la Atlántida.


1 comentario:

  1. genial, yo hice una obra sobre la atlantida en Bolivia y se encuentra en el sitio amazon:
    https://www.amazon.com/Piedra-Blanca-Spanish-Capt-Leon-ebook/dp/B01N1TH5Y8/ref=sr_1_3?ie=UTF8&qid=1485556665&sr=8-3&keywords=piedra+blanca

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