martes, 6 de septiembre de 2016

Los seres Angelicales.


¿Qué son los Ángeles?

Para guardar y alimentar la naturaleza espiritual de la humanidad, y para ayudar al desenvolvimiento de la chispa interna de divinidad dentro de la llama de maestría consciente, la hueste angélica fue enviada hacia la Tierra, para permanecer al lado de la humanidad, radiando el amor, la fe, la voluntad del Padre dentro de la atmósfera y aura de la conciencia Divina y evolucionan-te en cada hombre.
La Hueste angélica estaba bajo la dirección de los siete Grandes Arcángeles, quienes vinieron desde el Sol Central de nuestro sistema, y permanecieron dentro de nuestro Sol físico hasta que los Elhoim hubieron preparado los planetas los cuales iban a estar a su cargo desde la sustancia de luz primordial y sin forma del cuerpo de Dios.
A la hueste angélica, por medio de la asociación con la humanidad y el reino elemental, le fue prometido que ellos, en un momento, podrían alcanzar el estado de Arcángeles y convertirse en poderes guardianes, en sistemas de mundos todavía no nacidos de la conciencia de futuros Señores Solares.
La obediencia a Dios, el creador de todo bien, es la naturaleza de la hueste angélica. La absoluta fe en el "completo poder" de Dios para hacer los así llamados "milagros", es su sentimiento.
Por respeto al libre albedrío elegido por los individuos encarnados sobre la Tierra los atraen sólo aquellos que pueden creer en ellos, los aman y desean servir con ellos. Su innata cortesía no les permite actuar en los mundos de aquellos que los rechazan. Así, un aumento de la conciencia de su presencia y una demanda siempre en expansión de su asistencia es un muy poderoso magneto que los atrae cerca de la gente de la Tierra, y particularmente, a esos que desean tener un contacto consciente con su radiante presencia.
Entre sus muchas y diversas ocupaciones, es sabio para el Chela desarrollar en la conciencia de aquellos que vienen dentro del compás de su esfera personal de influencia, un conocimiento consciente de estos invisibles (para el humano) pero poderosos ayudantes. Esto puede ser hecho más eficazmente cuando el Chela mismo ha aceptado en sus propios sentimientos la existencia y presencia de los ángeles aquí.
El desarrollo de tal convicción de la presencia y realidad de la hueste angélica puede ser activado individualmente en los sentimientos de los Chelas sinceros; pensando en la hueste angélica, invitándolos a asistirlos, contemplando sus retratos y, generalmente, impregnando conscientemente la conciencia externa con las palabras, instrucción y Radiación de los ángeles.
Cuando el Chela se ha probado a sí mismo, sin ninguna duda, que la hueste angélica es real, entonces el aura de ese Chela forma una positiva presión de convicción de la presencia de los ángeles, dentro de los mundos de aquellos que él contacta de vez en cuando.
Cuando un Chela está dudoso en cuanto a la realidad de la hueste angélica, todos sus esfuerzos para convencer a otros de menor luz de la realidad de los ángeles, tendrán poco efecto sobre las conciencias de aquellos que son escépticos e incrédulos
La humanidad, en masa, es influida mayormente por los sentimientos de aquellos a su alrededor. Por lo tanto Nosotros les pedimos hacer de la hueste angélica sus diarios compañeros y así, a través de sus sentimientos de su realidad, ustedes harán mucho para ayudar en el
restablecimiento de la asociación espiritual entre la hueste angélica y la humanidad.
¡PRUEBEN! No a través del esfuerzo de la voluntad humana, sino por el muy grato ejercicio de practicar, mediante sus propios pensamientos y sentimientos, para lograr la aceptación de esos seres angélicos de manera que puedan venir dentro de sus auras, hogares, mundos y asuntos. Así ustedes sirven al Maestro Ascendido Saint Germain, cuya asignación es la unión de los reinos de los ángeles y los hombres en esta Nueva Edad Dorada que Él está destinado a exteriorizar.
¡La hueste angélica es un real gozo para Mí porque su naturaleza es la OBEDIENCIA AMOROSA a Dios y a sus mensajeros, en todo momento!. Entre los ángeles nunca hay los argumentos de "razón" y "lógica" para causar vacilación y retraso en su servicio. Así tanta energía es economizada y utilizada para el desarrollo y cumplimiento del plan divino en cada esfera, en la cual ellos sirven.
Los ángeles Saben que la voluntad de Dios es el bien y se apresuran a llevar las "buenas nuevas" a dondequiera que sean enviados a servir. Este es ciertamente un delicioso contraste para el algunas veces mal dispuesto servicio de la humanidad, cuyas energías son frecuentemente agotadas considerando los "pro" y los "contra" de cada sugerencia hecha por los Grandes Seres, hasta que el momento cósmico del cumplimiento pasa de largo y el servicio que pudo haber sido realizado se deja sin hacer. ¡Dios bendiga a los ángeles!. ¡Yo los amo, a cada uno!
Porque la hueste angélica es tan desinteresada, a menudo aquellos a quienes sirven no saben ni siquiera de la presencia de sus benefactores y no pueden explicarse, incluso a ellos mismos, el despertar del deseo de hacer la Voluntad de Dios. La hueste angélica no está interesada en el reconocimiento de su presencia y servicio, sino sólo con los efectivos trabajos realizados, en despertar el alma hacia un deseo de expandir las fronteras del reino de Dios. Así, muchos individuos sinceros quienes reciben un "llamado a realizar la Voluntad de Dios", se olvidan completamente de la estimulación de ese deseo por los Ángeles del Amor.
Esto es igualmente cierto para los individuos encarnados viviendo sobre la Tierra hoy. La humanidad, en masa, no es capaz de conocer los designios de Dios para ellos mismos o para otros. Ellos han caído bajo el grave error de "juzgar de acuerdo a las apariencias humanas" y no son lo suficientemente pacientes ni amorosos para conocer el  motivo detrás de las acciones que algunas veces son expresadas torpemente por un compañero. Los ángeles del amor conocen el motivo detrás de todos los esfuerzos y, dondequiera que el motivo es sincero, no teñido por el deseo humano de ganancia y enriquecimiento personal, ellos se paran desinteresada y amorosamente en el aura de esas personas, ayudándolas, siempre a cumplir sus aspiraciones, sueños, visiones e ideas. Literalmente estrechan a tales personas en sus brazos de amor, soteniéndolos a través de horas de prueba y aparente fracaso, hasta que los individuos tienen éxito y otra expresión de la Santa Voluntad de Dios se hace disponible par el beneficio de la raza.

Arcángeles de los 4 elementos.





Es importante aclarar que los ángeles no son espíritus. Son entidades de Luz que moran en el 6º plano de vibración supraenergética y cumplen distintas funciones, siempre para servicio del ser humano. No sólo son mensajeros divinos, como el amado Arcángel Gabriel. También hay ángeles protectores que tratan de evitar accidentes u otras desgracias, salvo que la persona tuviera que vivir determinado incidente por karmas pendientes.

Los ángeles actúan tanto en el nivel material como en los niveles espirituales donde hagan falta.
Su vibración tan elevada está en concordancia con su amor, por eso los ángeles se abstienen de emitir juicios... y gozan haciendo servicio.

¿Qué forma tienen los Ángeles?
Los seres encarnados visualizan a los ángeles proyectando sobre ellos las características humanas. Ven la imagen angélica de acuerdo a sus necesidades. La persona protectora puede ver a un bebé con alitas. Aquel que se refugia en la soledad, quizás vea a un ángel con figura humana adulta y, aunque los ángeles no tienen sexo, pueden llegar a visualizar a una mujer o a un varón, según las expectativas del subconsciente. 
La verdadera imagen angélica no tiene nada que ver con un ser antropomórfico sino con una luz. Aquel que tenga el don de la mediumnidad vidente, podrá visualizar un trazo de luz, una línea o un punto brillante, generalmente en tonos blancuzcos. Entonces sabrá que estará viendo un ángel. Pero la mayoría de los seres humanos, debido a conceptos preestablecidos, sólo ven a los ángeles con las formas ya conocidas.
Algunos estudiosos describen a los ángeles como pulsaciones lumínicas, pero no de la luz visible que todos conocen, sino de una luz que surca el universo supraenergético y mora en el 6º nivel de vibración espiritual.


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